Opiniones, críticas y comentarios

HORACIO CORREAS

Muestra: Carlos Gatti – Dibujos

Krass Artes Gráficas, noviembre de 1976

             Los dibujos que expuso Carlos Gatti en Krass Artes Gráficas, Vía Peatonal 954, Pasaje Pan local 11 A, se distinguen cuanto por su trazado con pluma cuanto por lo que subyace en las imágenes obtenidas.

            La Bomba, Esperando el Semáforo y Noticias con su prieta síntesis sugerente son ejemplos de que el expositor busca, y encuentra, una expresión de temas coincidentes con el tiempo presente, por lo que su labor concreta es como refracción de un pensamiento ágil y actualizado.

 Horacio Correa

La Capital, 7 de noviembre de 1976

 

RUBÉN DE LA COLINA

Muestra: Carlos Gatti: Pinturas

Amigos del Arte, Rosario, 1989.

Carlos Gatti, en 3 de Febrero 755, presenta un conjunto coherente de pinturas que definen su enfoque actual. La transparencia del vidrio, la penetración de la luz en su interior y las sombras arrojadas sobre el plano de apoyo, son elementos que le permiten jugar, con sentido extremadamente analítico, las variables de color y los accidentes formales que se producen en cada caso. De todo esto extrae una atrayente imagen cromática, tan ajustada como nutrida de invenciones. El misterio se desprende de los resultados más que de la elección del tema.

Rubén de la Colina

La Capital, 26/11/1989.

 

FERNANDO FARINA

Muestra: El Río – Pinturas – Carlos Gatti 

CIBIC, Rosario, 1992

En Cibic (Presidente Roca 740) Carlos Gatti presenta un conjunto de pinturas cuyo supuesto motivo es el paisaje ribereño.

Lo de supuesto es porque toda la obra de Gatti juega con una estrategia y pretexto pictórico. El artista decide en sus visiones levantar la línea del horizonte y cambiar los puntos de vista para abocarse a pintar el rio.

De esta manera el agua, la corriente, pensadas como color y ritmo son las sugerencias para su placer de yuxtaponer la materia y dar a ver otra cosa, algo mucho más abstracto y emotivo.

Fernando Farina

La Capital, Rosario, 11 de junio de 1992.

 

FERNANDO FARINA

Muestra: Carlos Gatti. Pinturas (Muestra compartida con Carlos Raffo)

Centro Cultural Bernardino Rivadavia, diciembre de 1992

Muy diferente es la propuesta de Gatti que, aunque sujeto a la referencia del paisaje, juega sobre la base de la pintura para plantear una manera distinta de construir las imágenes. Por eso lo más importante y que merece atención es su manera de pintar. Pero hay otra cuestión que el artista plantea en su obra y que implica una transformación, ya que si bien la visión del litoral y el campo parecieran inevitables, lo que intenta es buscar nuevas formas de representación.

Por eso – aún con ciertas sumisiones – en esta ocasión los trabajos en general tienen una intención diferente, ya que Gatti procura crear una sintaxis superponiendo o yuxtaponiendo obras o elementos que juegan en relación para darle un plus a la referencialidad, es decir, combinar representaciones para poder adherir en forma más plena al referente.

 Fernando Farina

La Capital, Rosario, 4 de diciembre de 1992

 

RAFAEL SENDRA

Muestra: Sobre cielos, tierras y aguas.

Arte Privado – Galería de Arte, Rosario, julio de 1997.

Texto para el catálogo de la muestra, publicado en el diario Rosario 12:

CARLOS GATTI: Sobre cielos, tierras y aguas.

Siempre es bueno volver a recordar la apertura provocada por la crisis del academicismo en el contexto del modernismo. A través de tales cambios, y en ese preciso momento, nuestro país accedió a experimentar con los diversos influjos aportados por la inmigración y el intercambio. Nuestros artistas registran las interrupciones y desarrollos estilísticos con pareja brusquedad. A ello debemos agregar la influencia de los acontecimientos institucionales de nuestro país que provocan en la comunicación y en las artes fuertes presiones.

Testimonio de lo que se afirma es la vida y obra de los artistas rosarinos que conocimos en la segunda mitad de este siglo. Entre ellos Carlos Gatti, que ya acumula en su oficio más de treinta años de exposiciones en Rosario, en Argentina y en Europa. Lo ha hecho con gran repercusión social exprimiendo de su naturaleza de artista diversas voces poéticas y adecuando a ellas los materiales y los instrumentos más apropiados para concretar su obra.

Además, y es necesario destacarlo, ha intervenido desde muy joven en exposiciones colectivas y aportado su experiencia personal en grupos de discusión para el avance y la profundización de las artes plásticas de la ciudad. Algunos de estos eventos, como la experiencia colectiva “Tucumán arde” fruto de la vanguardia rosarina de los años ’60, tuvieron repercusión nacional e internacional.

En estas muestras ha expuesto, además de pinturas y dibujos de factura tradicional, cuadros-objeto, objetos, estructuras primarias e instalaciones. Intervino en las primeras muestras en espacios abiertos, en la modificación de interiores arquitectónicos, en “happenings” y complejas experiencias artísticas que intentaban investigar los confines de la plástica, sus relaciones con las artes y el contexto cultural.

En esta última década ha vuelto a la pintura combinando distintos medios y materiales de diversa procedencia para implementar su destreza expresada sobre un soporte que él mismo construye. El resultado es un encuentro de diversidades, mezclas e intercambios, usos y experimentaciones, presentados individualmente o asociados. Son aspectos relevantes de la reflexión del artista, que le permiten conducir a través del tiempo y del espacio su básico interés por realizar una obra que canta la región y su gente -tomada como referente- y mostrarla desde la construcción imaginaria de su subjetividad. De allí que Carlos Gatti diga que sus obras “…son el resultado de un lento proceso que comienza por una idea que tiene un alto grado de indefinición”.

La materia prima de sus “pinturas” está en un yacimiento cuya constante es la modificación y el caos; allí comienza, como un embrión, a desarrollarse la idea generadora. A este principio le sigue una tarea artesanal que consiste en poner al imaginario una materialidad portante, elegir un plano de descarga -tela, chapadur, madera, cartones, texturas y colores, combinados- fijar los límites espaciales -tradicionales en “cuadro”, multiplicidad, agregación, desprendimientos, individual o en serie- con un trabajo manual de carpintero y tapicero.

Sobre la bidimensión fluctuante, en el callado recinto del taller mediante sucesivas aplicaciones de pintura, ensamblados y pegados, chatos o con espesor y profundidad, se afana en combinar telas crudas, hilos sueltos o cosidos con aguja, maderas, cartón corrugado, papel virgen o impreso. Suele someterlos a acciones físicas como raspado, lijado, cosido, quemado, clavado, golpeado,…

De todo esto resulta que a sus primitivas imágenes interiores les agrega un trabajo externo que las deforma y presiona. Intenta alcanzar un resultado final de carácter viso táctil en el que quiere unir el trabajo intelectual y manual; o mejor aún, ubicar sus obras en un momento que registra nuestro modo de producción manufacturero.

Así el artista se gratifica produciendo un objeto, que lleva mucho de sí, que controla mediante el diálogo de las partes integrantes más su objetivo personal y el sentido que encuentra y ayuda a conseguir. De tantos fragmentos puestos en relación, la obra se manifiesta como un instante precario, pero que significa trascender y libertad.

Idea primitiva y desarrollo avanzan mientras el artista procura darles un sentido aunque circunstancial a los objetos de su oficio, incluyendo sus hallazgos fortuitos. Lo aleatorio se suma al gesto libre, a los materiales fluidos, depositándose sobre el soporte sin preparación y provocando chorreados indefinidos, manchas difusas, superpuestas capas mate o veladas. Cada sustancia visible en la superficie debe leerse como un rastro, una pista, un residuo, de las ideas – deseo del artista, las cuales atentamente observadas y reunidas ayudan a descifrar el texto.

La práctica artística de Carlos Gatti se inscribe en la alta tradición rosarina, también hecha de fragmentos, que incursiona en el entorno humano y en el paisaje como receptor del trabajo y la cultura. La historia del arte de Rosario, con sus ilustres maestros y sus obras, puede rastrearse en la problemática asumida por el artista. El paisaje, humilde motivo y pretexto, se desarrolla como una reflexión macerada desde la realidad y trasladada a un “escrito”, que se presenta como un diario íntimo.  Rotundas experiencias plásticas, fruto de un gradual despojamiento en lo que queda lo esencial para transmitir un lenguaje denso, articulador, donde lo superfluo desaparece.

Gatti – hombre de ciencia, artista plástico y artesano múltiple- sabe que sus obras van realizándose, procesándose, hasta culminar en una “construcción” abierta donde las deja, como “acabadas”. Entre los extremos de la iniciación y un posible abandono se produce la obra. Un largo pasaje de intenciones y concreciones donde se manifiestan situaciones pictóricas tradicionales y otras con avances tectónicos donde los materiales aportan su propia naturaleza sin aditamentos. Color y superficie se sinceran sin cosmética.

Estos paisajes, construídos a partir a partir de imágenes interiores y su posterior acomodación a la manipulación externa, evocan con los datos esenciales la llanura santafesina del sur. Mediante diversos recursos – las cosas se presentan con imprecisión y ambigüedad- se apela a la memoria y a la reflexión sobre los avatares de la realidad.

Gatti se aproxima al extremo lindante entre la representación y la abstracción al manipular imágenes y materiales. Los concilia, como un modo de comunicarlos, apelando a la deformación metonímica: la cosa no es lo que es sino que se le ha trastocado, con violencia de su ser, el sentido. Está allí como un producto de la alteración. De la violencia en la cultura.

Desde nuestro rincón geográfico, actualizando la mirada propone la afirmación del paisaje latinoamericano. Mostrado no como una descripción pintoresquista idealizadora, sino como una visión crítica de la región, de la actitud cultural y social predominante. Este artista, un culto hombre urbano, nos advierte sobre el agua, la tierra y el aire, desvirtuados y agredidos por un uso inadecuado.

Gatti se ubica en una etapa actual del contexto y del arte. Deja atrás otros modos de ver: el lirismo de Zaino, Gaggiano y Guido, las intervenciones movilizadoras de la Mutualidad, el craso naturalismo de Cochet y de Ouvrard, la afirmación del “tellus” gambartiano y el conmovedor amor social de Grela.

Se carga de todos estos antecedentes, con los que continúa la tradición regionalista fuertemente impregnada del paisaje del río, la llanura y el trabajo. Lo hace con una mirada nueva de estupor y pesimismo crítico, pero que aún conserva la ética del burgués arte rosarino.

 Rafael Sendra

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte

 

NANZI VALLEJOS

Muestra: Sobre cielos, tierras y aguas – Pinturas de Carlos Gatti

Altos de Expertur, Santa Fe, julio de 1998

Presentación de la muestra por su curadora, Nanzi Vallejos:

Del extenso curriculum de Carlos Gatti deducimos su preocupación por expresarse en diferentes campos, no solamente en el de la pintura, considerando a ésta en su expresión más ortodoxa. Ha realizado experiencias en dibujo, objetos, cuadros – objeto, instalaciones.

En la obra que hoy nos muestra, en una primera y rápida mirada, nos asombra a través de su especial colorido, colocado a veces como en “sordina”, y con la horizontalidad manifiesta, propia de nuestra llanura, la que nos llena de serenidad y placidez. Pero si nos detenemos y ahondamos nuestra observación, descubrimos detrás de los cielos rojizos y quietos la impronta de una larga puntada, la tela rasgada, la costura rígida y elementos de la naturaleza resignificados en su plenitud.

Carlos dice “…el proceso propone operaciones: cortar, salpicar, cubrir, descubrir, raspar, pegar. Operaciones que incluyen necesariamente al azar, ese sacerdote que, desde el surrealismo, oficia la invocación de lo oculto, de lo subyacente…”.

Como una lucha denodada entre dos fuerzas opuestas, dos sentimientos encontrados donde al fin uno se somete al otro y resulta, en el límite concreto de la obra, el triunfo de la propia creación, de serena belleza, sin estridencias superfluas.

Nanzi Vallejos

 

 DOMINGO SAHDA

Muestra: Sobre cielos, tierras y aguas – Pinturas de Carlos Gatti

 Altos de Expertur, Santa Fe, agosto de 1998

“En Altos de Expertur se hallan en exposición trabajos de Carlos Gatti, plástico rosarino que se formó bajo la tutela del maestro Juan Grela G. Desde 1965, según nos informa, participa en exposiciones colectivas e individuales.

Exhibe en esta ocasión paisajes, temática que aparece como recurrente en esta muestra de pinturas al acrílico sobre diversas superficies. De tal modo, se vale de la madera o de la tela, la que, en su condición de soporte asume sigilosamente un protagonismo medido dentro del enunciado pictórico. El autor define el carácter de su muestra al subtitularla: Sobre cielos, tierras y aguas. El protagonismo se percibe en las telas cortadas y cosidas a la vista, buscando reforzar el signo expresivo formulado. Esta presencia se hace perceptible en lo enunciado con toda la carga expresiva con que se asocian dichos cortes.

El autor habla de cielos, tierras y agua anudando el todo del paisaje en el denominador de la soledad y una tenue nostalgia. Un cierto cálido abandono marcado por los acordes quebrados de la paleta se distancian de dramáticos opuestos luz-sombras para descansar sobre quejumbrosas superficies que descubren la topología del entorno pampeano en cristalizados movimientos. Gatti es un paisajista situado que se vincula a la inmediatez de sus percepciones. Evita caer en grandilocuencias en sus soluciones plásticas, optando por la discreción formal y cromática. Su interpretación está empapada de un cierto refinamiento esteticista que le resta vigor a sus cuadros. La exploración e incorporación de materiales alternativos con ensamblados enriquece la composición de la vista, resemantizando a los mismos en ajuste a la intencionalidad de la obra como totalidad.

La pincelada de Gatti sigue la orientación expresiva que el autor propone marcando direccionalidades que se repiten, sin que esto signifique incrementar el caudal expresivo. El ritmo de la pincelada va construyendo una decidida textura táctil que vincula la interpretación temática con lo sensorial antes que con lo desapasionadamente distante. Los cortes y fragmentos son los de los mirado, que se elabora como propuestas de ese calibre por el autor, quien se proyecta sujeto a equilibrios compositivos medidos. Su estancia es la de quien mira el infinito que, ora quieto, ora fluyente en su devenir de revueltas aguas, arrastra fragmentos de vida. El autor registra e interpreta confiado sin desmadrarse del cauce ni alterar el ritmo.”

Domingo Sahda

Opinión (Santa Fe), 21 de agosto de 1998

 

RAFAEL SENDRA

 Muestra: El juego de las miradas: Pinturas de Carlos Gatti

Organizada por la Secretaría de Cultura de la Universidad Nacional de Rosario.

Salón Norte de la Sede de Gobierno, Maipú 1065, noviembre de 2000.

Texto para la presentación de la muestra:

Estas obras de Carlos Gatti exponen la transición entre dos estados. Pinturas de sesgo narrativo, se ofrecen como “testimonios”, “una muestra”, de un sector de la ciudad. Casas y gentes en el espacio se corresponden cuidadosamente ensamblados, yuxtapuestos. Se convienen no por el azar, se buscan por un sistema de agregación. Sectores geométricos e informes, dibujados y pintados, maderas atornilladas y telas cosidas junto a texturas de pincel, chorreados y salpicados, sombras reales e ilusorias, rectas y registros locales, juegos tonales y atonales equilibrando tintes y saturación.

Acumulación de diversidades que se encastran como en la síntesis, rompecabezas formados con saldos de la memoria; fuertes y contundentes imágenes vistas tras la niebla, pulidas o gastadas por el manantial del tiempo. Son cuadros de impecable factura técnica, artesanal, en el sentido tradicional del siglo XX. Pero no se detienen allí.

Gatti tiene una larga historia con la pintura. Cuarenta años. Las actuales atesoran el fruto de una vasta experiencia.

Experiencia quiere decir saber…y por lo tanto cambios bruscos y suaves, que provienen de su realidad: percepción e intuición. Estas pinturas operan en la materia y el espíritu. Devuelven al artista nuevamente al campo de la reflexión. Al arte como instrumento, apartándolo de lo meramente visual o formal. Lo que importa de estas obras está más allá de la estudiada y diversificada riqueza en que se muestran; lo visible está al servicio de un pensamiento crítico. Es decir que la destreza profesional, de demorada elaboración, al exhibir aumenta el interés por aquello que no aparece mostrado.

Gatti logra inquietar, hacernos partícipes de un “misterio”, con su poética. Abre un abismo de ansioso suspenso entre las miradas enfrentadas. Sus obras están inscriptas en la tradición rosarina, ajustados medios y sencillismo social, a la cual le imprime otra vuelta de tuerca. El “naturalismo” aquí se construye en y desde la subjetividad, se despliega en lo que pensamos, no en lo que vemos.

Sin embargo los datos formales cuentan: las imágenes actúan como desprendidas de un álbum de fotos de un pasado actualizado. El mundo conocido – desolación, estancamiento, falta de impulso, indiferencia – de edificios deteriorados y desintegrados son una pantalla tras la que se refugian personas mostradas por sus cuerpos sin definición ni consistencia. Lo que fue “la casa y la gente” resta sin historicidad, desrealizados. Un mundo sin sustancia, perdida su actualidad y profundidad, acrónico, despliega la resultante superficie. Pintura de contraexpresión – sin grito ni desesperación – de estos fantasmas se desprende una sofocada llamarada de terror. Se adivina que soportan una fuerte presión.

Refugiados, tras las superficies opacas y las transparencias de muros y ventanas, los cuerpos captados en una instantánea aparecen sorprendidos por una intrusión que se presume violenta, controladora. Invasora de la poca intimidad que resta en el sujeto, perturbadora del juego de los inocentes.

Gatti “testimonia” este momento de pasivo replegamiento de las gentes sometidas al ultraje del control y la represión: un instante desdibujado por el temblor, previo al inicio de la acción para asumir la defensa.

Este mundo plano, sin densidad, delata la anomia y la precariedad del refugio. Sin lugar para las preguntas “quién soy”, “qué pasa”. No obstante, un fuerte contenido ético se desprende de estos registros: queda señalado un inocente y un violento.

Rafael Sendra

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte

 

BEATRIZ VIGNOLI

Muestra: Carlos Gatti: Vigencia del realismo

Idea y curadoría de Rafael Sendra. La muestra se desarrolló desde el 14 de agosto al 28 de setiembre de 2015.

Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino, Rosario, Santa Fe

Comentario de la muestra por la crítica de arte Beatriz Vignoli publicado en Rosario 12 el 25 de agosto de 2015.

Artículo de Beatriz Vignoli

NARRATIVA Y ESCULTÓRICA
Beatriz Vignoli

 

 

 

 

 

2 pensamientos en “Opiniones, críticas y comentarios

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